¿Te sangran las encías al cepillarte?

A veces es posible que cuando terminas de cepillarte, escupes y ahí está ese tono rosado o rojizo en el lavabo. Al principio piensas: «Igual me he dado muy fuerte» o «Será que el cepillo está viejo». Lo dejas pasar un día, dos, una semana… y te acabas acostumbrando. Al fin y al cabo, no duele, ¿verdad?

Cuando viene a la Clínica Dental Roma en esta situación tenemos una cosa muy clara que siempre decimos: unas encías sanas no sangran nunca. Ni un poquito, ni «lo normal». Si te sangraran las manos al lavártelas, correrías a urgencias, ¿a qué sí? Pues con tu boca debería ser igual.

El mito del cepillado agresivo

Es la excusa favorita de todos. «Es que uso un cepillo de cerdas duras». Si bien es cierto que una técnica de cepillado traumática puede lastimar el tejido, la inmensa mayoría de las veces el sangrado de encías es la respuesta de tu cuerpo a una infección.

Cuando los restos de comida y las bacterias se quedan a vivir entre el diente y la encía (ese lugar donde a veces nos da pereza llegar con el hilo dental), forman la placa bacteriana. Si esa placa no se elimina, se endurece y se convierte en sarro. Y el sarro es como un inquilino molesto que irrita constantemente a tus encías hasta que estas se inflaman y sangran al más mínimo contacto.

¿Qué es la gingivitis?

Si tus encías están rojas, hinchadas o sangran, probablemente tengas gingivitis. Suena a diagnóstico serio, pero en realidad es un aviso de tu cuerpo. Es el «semáforo en ámbar» de la salud bucodental.

Lo bueno de la gingivitis es que tiene retorno. Es un estado reversible si se actúa a tiempo. Sin embargo, no se cura solo con «cepillarse mejor» en casa una vez que el sarro ya se ha instalado. Aquí es donde entra en juego el tratamiento de la gingivitis: una combinación de higiene profesional y un cambio de hábitos guiado por expertos. Si lo ignoras, el semáforo se pone en rojo y pasamos a la periodontitis, donde ya empezamos a hablar de pérdida de hueso y movilidad dental. Y créenos, no quieres llegar a ese punto.

La importancia de la limpieza dental

A ver, no nos malinterpretes: cepillarse tres veces al día es sagrado. Pero seamos honestos, hay rincones de la boca que son como ese hueco detrás de la nevera: por mucho que limpies, siempre se acumula algo.

El sarro es, básicamente, placa bacteriana mineralizada. Una vez que se forma, es tan duro que ni el mejor cepillo eléctrico del mercado ni la seda dental más cara pueden quitarlo. Es como intentar quitar cal de un grifo solo con una esponja suave. Para eliminarlo sin dañar el esmalte, necesitamos una limpieza dental profesional (que técnicamente llamamos profilaxis).

En nuestra clínica del barrio de Salamanca, no vemos la limpieza como un simple trámite estético para que tus dientes brillen. En Clínica Dental Roma usamos tecnología de ultrasonidos para desprender el sarro y aeropulidores que eliminan las manchas más rebeldes, dejando la superficie del diente lisa para que a las bacterias les cueste mucho más volver a pegarse.

Tres señales de que no deberías esperar a mañana

Si además del sangrado notas alguna de estas cosas, llámanos hoy mismo:

  • Mal aliento persistente (halitosis): Las bacterias que causan la inflamación de las encías suelen emitir gases que no huelen precisamente a menta.
  • Sensación de dientes «más largos»: Si notas que la encía se está retrayendo y se ve más raíz del diente, el problema está avanzando bajo la superficie.
  • Sensibilidad al frío o calor: A veces no es una caries, sino que la encía inflamada está dejando expuestas zonas sensibles del diente.

En la Clínica Dental Roma no queremos que te acostumbres a ver sangre en tu cepillo. Si buscas hacerte una limpieza dental en el centro de Madrid, pide tu cita, estamos situados en un lugar privilegiado, en la Plaza Manuel Becerra. Es un procedimiento sencillo, indoloro y la mejor inversión que puedes hacer por tu salud. Queremos que sonrías con la tranquilidad de que tus encías están fuertes y sanas.

Preguntas frecuentes

¿Si me sangran las encías debo dejar de cepillarme esa zona?

Si te sangran las encías nunca debes dejar de cepillarte la zona. ¡Al contrario! Si dejas de cepillarte porque te sale sangre, estás dejando que más bacterias se acumulen, lo que aumentará la inflamación y, por ende, el sangrado. Debes cepillarte con suavidad, pero con firmeza, y acudir a la clínica para una revisión.
Esta es una pregunta trampa. El tabaco reduce el riego sanguíneo en las encías (vasoconstricción). Esto significa que un fumador puede tener una infección grave y no sangrar. El tabaco «enmascara» la enfermedad, lo cual es muy peligroso porque el paciente cree que está sano cuando en realidad el problema avanza en silencio.
Para una persona con salud estándar, lo ideal es una vez cada seis meses o, como mínimo, una vez al año. Sin embargo, si tienes tendencia a generar sarro o has tenido problemas de encías anteriormente, nosotros te recomendaremos un calendario personalizado.
El sangrado de encías puede afectar a tu salud general. Existe una relación probada entre las enfermedades de las encías y problemas cardiovasculares, diabetes e incluso complicaciones en el embarazo. La boca no es un compartimento estanco; lo que pasa en tus encías viaja por tu torrente sanguíneo.

¿Tienes alguna otra pregunta?. 

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