¿Qué es un disyuntor de paladar y para qué sirve?

Cuando llevamos a nuestros hijos al ortodoncista por primera vez, solemos pensar que el único objetivo es alinear los dientes que han salido un poco torcidos. Sin embargo, la ortodoncia va mucho más allá. Muchas veces, el verdadero problema no está en las piezas dentales, sino en los huesos que les sirven de base.

Si el maxilar superior (el hueso del paladar) es demasiado estrecho en comparación con la mandíbula inferior, los dientes no encajarán bien y faltará espacio. Es aquí donde entra en juego uno de los aparatos más eficaces de la ortodoncia interceptiva: el disyuntor de paladar (o expansor palatino).

¿Qué es un disyuntor de paladar?

El disyuntor palatino es un aparato diseñado para ensanchar de forma progresiva el hueso del maxilar superior. A diferencia de los brackets o los alineadores, que solo mueven los dientes, el disyuntor actúa directamente sobre la estructura ósea.

El aparato se fija a los molares superiores mediante unas bandas metálicas y queda suspendido en la bóveda del paladar. En el centro cuenta con un pequeño mecanismo de tornillo. Al girar ese tornillo con una llave especial (un proceso que realizan los padres en casa siguiendo las indicaciones del dentista), el aparato ejerce una presión lateral constante.

¿Por qué funciona?

El paladar de los niños no es un hueso único y sólido. Está formado por dos mitades unidas en el centro por una línea de cartílago llamada sutra palatina. Mientras el niño está en fase de crecimiento, esa unión es flexible. El disyuntor aprovecha esa elasticidad para separar las dos mitades de forma milimétrica. Con el paso de los días, el propio cuerpo rellena ese espacio central con hueso nuevo, consolidando el nuevo ancho del paladar.

¿Para qué sirve?

Un maxilar estrecho (compresión maxilar) genera un efecto dominó de problemas en la boca y la cara. El disyuntor corta este problema de raíz solucionando tres aspectos clave:

  • Mordida cruzada: Ensancha el maxilar para que los dientes superiores muerdan por fuera de los inferiores. Evita el desgaste dental y la asimetría facial.
  • Falta de espacio / Apiñamiento: Al agrandar la base del hueso, se gana espacio real para los dientes permanentes. Reduce drásticamente la necesidad de extraer dientes en el futuro.
  • Problemas respiratorios: El suelo de las fosas nasales es el techo del paladar; al ensancharlo, entra más aire. El disyuntor, mejora la respiración nasal y reduce los ronquidos nocturnos.

En Clínica Roma observamos que muchos niños que respiran habitualmente por la boca (respiradores bucales) o que sufren de apnea del sueño mejoran notablemente tras unos meses con el disyuntor, ya que las vías aéreas superiores se expanden de forma natural al ensanchar el paladar.

¿Cómo es el proceso de activación en casa?

El tratamiento con disyuntor se divide en dos fases muy claras:

  1. Fase activa (Expansión):Dura entre 15 y 30 días. Es el periodo en el que los padres giran el tornillo central con la llave una o dos veces al día (según la pauta de nuestra clínica). En esta fase es completamente normal que aparezca un espacio (diastema) entre los dos paletos delanteros. No te asustes: es la señal inequívoca de que el hueso se está abriendo correctamente. Ese espacio se cierra solo unas semanas después.
  2. Fase pasiva (Estabilización):El tornillo ya no se toca, pero el aparato se deja colocado entre 6 y 9 meses. Durante este tiempo, el cuerpo genera el tejido óseo necesario para rellenar la separación y asegurar que el paladar no vuelva a cerrarse.

Si notas que tu hijo muerde al revés, respira siempre por la boca o ves que los dientes nuevos no tienen espacio para salir, pide una cita de valoración en Clínica Roma, nuestra clínica del barrio de Salamanca. Estudiar el caso a tiempo evita tratamientos mucho más complejos e invasivos en el futuro.

 

Preguntas frecuentes

¿Le va a doler a mi hijo?

Es la pregunta que más escuchamos en la consulta. La palabra “disyuntor” suena agresiva, pero el proceso es muy noble. Más que dolor, el niño nota una sensación de presión en el paladar y en la zona de la nariz o los pómulos justo después de girar el tornillo. Esta sensación desaparece a los pocos minutos. Los primeros tres días pueden ser algo incómodos para comer y hablar, pero la capacidad de adaptación de los niños es asombrosa y se acostumbran rápido.

La edad ideal para colocar el disyuntor es durante el pico de crecimiento, generalmente entre los 6 y los 11 o 12 años. A partir de la adolescencia, la sutra palatina empieza a soldarse y se vuelve rígida; si el hueso ya se ha fusionado, no se puede abrir de forma puramente ortodóntica y requiere recurrir a la cirugía. Por eso insistimos tanto en realizar la primera revisión de ortodoncia a los 6 años.

En adultos el hueso ya está completamente osificado, por lo que un disyuntor convencional no funcionaría y solo volcaría los dientes hacia fuera. Para ensanchar el paladar en un adulto se utiliza una técnica combinada con microtornillos (sistema MARPE) o una pequeña intervención quirúrgica en quirófano denominada SARPE.

Al ser un aparato fijo, requiere un extra de atención en la higiene. El niño debe cepillarse los dientes después de cada comida y usar un chorro de agua con una jeringa plástica o un irrigador bucal para eliminar los restos de alimentos que puedan quedar atrapados entre el aparato y el paladar. Evitar alimentos excesivamente pegajosos (como chicles o gominolas) es fundamental para que el disyuntor no se suelte.

¿Tienes alguna otra pregunta?. 

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